¿Qué se ve desde tu ventana?

 

Una breve reflexión sobre lo que significan unas (buenas) vistas.

¿Alguna vez has pensado en cómo influye en tu día a día lo que se ve a través de tus ventanas? Puede ser un paisaje, la pared desconchada de un patio o una calle ruidosa. En nuestro caso, un edificio inmenso que nos obliga a asomar medio cuerpo peligrosamente hacia el exterior para poder vislumbrar el azul del cielo.

Una ventana puede ser un soplo de aire fresco o una bocanada de calor seco en pleno mes de agosto. Puede ser un regalo (estamos pensando en las fachadas y tejados de París) o una condena. O, simplemente, puede no ser. Hay ventanas a través de las que ni siquiera se puede ver.

Circula una anécdota que nos encanta. Cuenta la historia de un arquitecto que un buen día se reúne con un cliente para contarle el diseño de la fachada de su futura casa, así como todos sus detalles. Una vez finalizada la explicación, el arquitecto, entusiasmado, le pregunta a su cliente qué le ha parecido. Imaginamos, deseando escuchar un sí rotundo. Este, en lugar de expresar emoción alguna, se muestra pensativo y responde que no considera ser la persona adecuada para opinar. Que lo lógico será que se lo pregunten al vecino de enfrente pues, al fin y al cabo, será él quien observe la casa a diario. Por supuesto, a través de sus ventanas.

Este post es una introducción al tema de la próxima semana, que será algo más serio ;)

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Imagen vía Off Grid Hideaways


 
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